viernes, 25 de marzo de 2011

REINICIO




Me he preguntado -más de una vez- si tenía algún sentido mantener mis ventanas abiertas y, si realmente tenía algo mínimamente interesante que decir. La respuesta siempre ha sido desoladora. Ni aún en los momentos iniciales en el blog “Humor, sociedad y poesía” cumplí las premisas que tan alocadamente prometía el título.
 
Humor. Sí, prometía humor y hasta me inventé una colaboradora que iba a narrar sus estrafalarias experiencias. Le puse un nombre pero no le dí muy pocas oportunidades. Aquella colaboradora, no daba el pego y, además, para colmo todo el mundo se la tomaba en serio. Discretamente abandoné la iniciativa.
 
Los temas de sociedad, los importantes, nunca me fue fácil abandonarlos y para poder llevarlos a mi espacio, rastreaba por periódicos y revistas y hacía traducciones del italiano, inglés y ¡hasta de francés! que ya es el colmo por lo escasos que son mis conocimientos. Creía que contribuía a luchar contra el cambio climático y otras ideas tan peregrinas… y en cuanto a lo de la poesía, pues corramos un tupido velo. Para mí es un placer, esa es la verdad. Claro que de que me guste a que yo sea capaz de hacer algo de una mediana calidad, hay un gran trecho.
 
A causa de un cambio en el correo electrónico, no pude volver a utilizar este espacio y tuve que cambiar de nombre. Aproveché la ocasión para abandonar algunas pretensiones y entrar a tocar temas más ligeros. Abrí primero mi espacio “La tortuga de dos cabezas” por eso de que con dos cabezas se debe pensar mejor que con una sola. La verdad, me siento algo extraviada. Cualquier tema que yo toque ha sido presentado por algún profesional. Mi vida personal no tiene más que pequeñas aventuras, de lo más inocente. Esto tampoco puede interesarle a nadie. ¿No sería mejor que ahorrara la energía que consumo cuando pongo en marcha mi ordenador? ¿Qué sentido tiene que yo me empeñe el contribuir a la suciedad del planeta con mis palabras y fotografías? Pero, lo peor, es que yo no he conseguido darme una respuesta contundente, como sería:
 
--Mira, querida, estás haciendo tonterías y, la verdad, a tu edad, no es nada racional seguir por ese camino. ¿A qué viene tanto rollo ecologista? Una cosa es predicar; otra, dar grano.
 
Sí, sí, pero…a mí me gusta estar en contacto con otras personas que también tienen sus blogs, que hablan de lo que les gusta, o de aquello que les hiere o preocupa o incluso les divierte y que son verdaderamente creativas y ocurrentes. Así es que, como si de una computadora se tratara, reinicio. Eso sí, pido perdón por las muchas tonterías que voy a seguir engendrando.

 

 
Texto e imágenes realizados por  IFranziska
Alcalá de Henares, 25 de marzo de 2011