domingo, 20 de septiembre de 2015

Vivian Maier, fotógrafa de calle, aficionada







En el año 2007, John Maloof, compró por 300 dólares, las pertenencias de Vivian Maier almacenadas en un guardamuebles. Se habían dejado de pagar las cuotas de alquiler. Por este motivo, se subastaron.

En aquel momento, John Maloof estaba buscando información para escribir un libro sobre la historia de Chicago pero, repasado el material,  lo desechó y decidió revelar una parte y venderla en Internet.  El crítico e historiador de fotografía, Allan Sekula, advirtió a Maloof que estaba dispersando un material de extraordinaria calidad.

A partir de esa advertencia Maloof hace gestiones para dar con el paradero de Vivian Maier, justo dos meses después de su muerte.



¿Quién era Vivian Maier?  Sabemos de ella que era hija de refugiados judíos.  Su madre, Maria Jaussand, era francesa y su padre, Charles Maier, austriaco.

Su niñez transcurrió entre Francia y Estados Unidos. Cuando sus padres se separaron en el año 1930, ella y su madre convivieron una temporada con una pionera de la fotografía, la surrealista Jeanne J. Bertrand. Es muy probable que de esta relación naciera su vocación por la fotografía.

En 1951 se fue a vivir a Nueva York y en 1956 se trasladó a Chicago, donde pasó la mayor parte de su vida.


Durante más de cuarenta años, trabajó como niñera. Murió en el año 2009 pobre, sola y sin saber que su pasión por la fotografía la sacaría del anonimato hasta llegar a reconocer en ella a una deslumbrante autora de la fotografía de calle.

Su descubrimiento se convirtió en una auténtica sorpresa para el mundo de los especialistas en fotografía que contemplaron atónitos una obra fotográfica que constaba de 100.000 negativos, dotados de una modernidad, personalidad y calidad extraordinarias para los años y las circunstancias en que fueron realizados.

En Internet se pueden ver algunas de sus fotografías, hay un libro publicado, en inglés, en el que se cuentan todo lo que se ha podido ir averiguando sobre ella en las casas donde trabajó y de los niños a los que cuidó. De algunos viajes que hizo, de las cosas en las que ponía su corazón: los niños con los que se entendía muy bien y su entrega a la fotografía: de esas fotografías que no enseñaba a nadie.
John Maloof cuenta en un documental todas las gestiones que hizo para localizarla. Es algo que se queda a la libre curiosidad e interés de quien quiera buscarlo.

Sabemos también que era feminista, que coleccionaba libros de arte, viejos periódicos, y que muchas de sus fotografías no pudieron ser reveladas porque no se lo podía permitir. Tomaba fotos sin descanso sin que le importara el resultado final.
  
Dí con ella por pura chiripa, buscando mujeres que son o han sido importantes en el campo de la fotografía. Me emocionó profundamente. Si hay algo que queda claro en la vida de esta mujer es su soledad y su amor por la fotografía.  Entiendo muy bien que esta pasión, la liberaba e incluso la compensaba de su soledad.

Alcalá de Henares, 20 de septiembre de 2015
Para redactar este texto, he recogido la información de Internet. Lo mismo puedo decir de las fotografías de Vivian Maier que son autoretratos.

Para la serie de"Fotógrafas destacadas", evocadas por Franziska.