El único premio Nobel de la historia otorgado al estudio del comportamiento animal le fue concedido, en 1945, a Karl von Frisch por el descubrimiento del lenguaje de las abejas. Demostró que las abejas pueden comunicarse entre ellas acerca de la calidad, la distancia y la situación precisa de una fuente de alimento mediante una compleja secuencia de movimientos y vibraciones conocida como “danza de las abejas”. Las abejas sólo se comunican acerca de dos temas: la comida y dónde deben establecer la siguiente colmena.
Las últimas investigaciones aportan la información de que tienen sentido del tiempo. Su capacidad de ver la gama ultravioleta, hace que se sientan más atraídas por determinados colores y texturas de las flores que por otros. Y aprenden mediante la experiencia. Incluso pueden reconocer rostros humanos. Dado que a muchos humanos nos cuesta hacer eso cuando hemos superado los cuarenta, es algo extraordinario puesto que se trata de unas criaturas cuyo cerebro tiene el tamaño de una cabeza de alfiler.
No resulta difícil comprender por qué las abejas fueron sagradas para los griegos, los egipcios y los babilonios. La colmena no sólo simboliza una sociedad perfectamente ordenada, sino que, además, está llena de dramatismo. Cuando la nueva reina acaba de asesinar a todas sus hermanas, emprende su “vuelo nupcial” para aparearse hasta con quince zánganos. Todos mueren (sus penes explotan con un pop audible y el extremo queda en el interior de la reina). La soberana regresa con suficiente esperma para abastecer a la colonia entera ella sola. Una reina puede poner hasta 1.500 huevos diarios durante toda su vida que dura alrededor de tres años. Recibe alimentación y cuidados constantes por parte de sus obreras. No es frecuente que el equilibrio químico se tambalee y las obreras empiecen a poner huevos, pero las rebeliones se sofocan sin contemplaciones y otras obreras se comen los huevos de las impostoras.
Si se guarda correctamente, la miel es el único alimento que no se estropea. En yacimientos arqueológicos pertenecientes a tumbas de faraones egipcios, se ha hallado miel de tres mil años de antigüedad que estaba en buenas condiciones. La miel es higroscópica, es decir, puede absorber y retener la humedad de manera que los mohos y las bacterias que la tocan pierden pronto su propia humedad y mueren. No obstante, la miel representa únicamente una quinta parte de la verdadera importancia económica de las abejas. Las abejas polinizan los cultivos. Sin ellas no existiría la agricultura.
Para elaborar el texto se ha recogido información en
"El gran pequeño libro de la ignorancia (animal)
Imágenes de Franziska